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Don't Look Back

D.A. Pennebaker
1967
United States
96 min.
English
Ninguna
Bob Dylan, Joan Baez, Donovan, Price Alan, Albert Grossman, Bob Neuwirth
D.A. Pennebaker
Albert Grossman, John Court
Pennebaker Hegedus Films Inc
Pennebaker Hegedus Films Inc

VIERNES 28 5 PM, CINE MORELOS: SALA GABRIEL FIGUEROA

DOMINGO 30 12 PM, CINE MORELOS: SALA MORELOS

 

El  documental  musical  más  influyente  que  existe.  El director  da  significado  a  la  palabra  “clásico”, documentando en 1965 la gira inglesa de Bob Dylan: periodistas humillados, managers belicosos, fans sin aliento, ilustres compañeros (Joan Baez, Donovan, Alan Price) y, en el centro, Su Críptica Alteza. 

El  documental  musical  más  influyente  que  existe,  y punto. 

El  director da  significado  a  la  palabra “clásico”,  documentando  en  1965  la  gira  inglesa  de Dylan:  periodistas  humillados,  managers belicosos,  fans  sin  aliento,  ilustres  compañeros  de viaje  (Joan  Baez,  Donovan,  Alan  Price)  y,  en  el centro, Su Críptica  Alteza:  un  artista folk  en  proceso  de convertirse en astro-icono  pop, más ácido  e inspirado que nunca.

Aquí es  donde oyeron por primera vez aquellas frases de “No creo en nada. No veo que haya nada en lo que creer” o “No, no soy cínico. No veo que nadie me haya ofrecido nada en lo que creer, nada donde poner toda mi confianza y fe, y todo eso. No hay nada sagrado”. Aquí es donde su manager  Albert  Grossman  le  dice  al  manager de  un hotel  aquellas  inmortales  palabras: “Usted  es  uno  de  los  imbéciles más  tontos  con  los  que  he  hablado  en  mi  vida.   Si  estuviéramos  en cualquier otra parte  le pegaría  un puñetazo en la nariz, loco estúpido”. 

Todas esas anécdotas que quedaron inscritas  en mármol  para el  resto  de la historia: las fans subidas al cofre, el  micro que no  funciona,  el  desplante  a  Joan  Baez,  la  bronca  del  “¿quién  ha  tirado  el  vaso?”, la  humillación  a  la que someten (con la ayuda de Alan Price, de los Animals) a un vanidoso periodista, el encuentro con Donovan,  las  ruedas  de  prensa  y aquella camisa  a  topos.  Una  película MÍ-TI-CA que  hay  que  ver entera una vez en la vida, como mínimo.