Volver

Soul Train: The Hippest Trip in America

J. Kevin Swain, Amy Goldberg
2009
United States
65 min.
English
Internacional
Don Cornelius, Chaka Khan, Patti LaBelle, Smokey Robinson, Snoop Dogg, Aretha Franklin, L.A. Reid, Clive Davis and Kenny Gamble
Sean Gottlieb
Richard Lowe, Hugo Berkeley
Anthony Maddox, Peter Griffith, Kenard Gibbs, Brad Abramson, Lauren Lazin, Shelly Tatro, Jeff Olde
VH1
VH1
JUEVES 27 7 PM, CINE MORELOS: SALA MIGUEL ZACARÍAS
VIERNES 28 9 PM, FUNCIÓN AL AIRE LIBRE EN EL ZÓCALO DE CUERNAVACA

 

El programa musical negro que documentó la evolución de la música negra mejor que mil libros. Soul Train era tan popular que sus bailarines terminaron siendo  estrellas, y por su escenario pasaban todos los artistas del 70’s soul, de Curtis y O’Jays a Funkadelic. El viaje más rifado de América. 

Soul Train fue el programa musical televisivo negro por definición. Estaba allí antes que nadie e inventó lo que los demás copiarían luego.

 

Soul Train documentó la evolución de la música negra (y la ropa que la acompañaba)  mejor  que  mil  libros. Soul Train, como  nos  muestra  este  pedagógico  y  vibrante documental, puede examinarse desde sus tres ángulos esenciales:

 

1) Don Cornelius, su presentador y director, epítome del hombre de negocios negro comprometido que además podía bailar, una figura de importancia pareja a James Brown o Berry Gordy en el retomar las riendas de la comunidad negra americana.

2) Los músicos: desde su primer show en 1970 (para el que Cornelius usó a viejos amigos que le debían favores, como Curtis Mayfield, B.B.King o Jerry Butler) por su escenario pasaban todos los artistas  importantes  del 70’s soul y funk: O’Jays, Al Green (sus apariciones en vivo en  el show  quitan el hipo),  Barry  White  (lo  mismo, y con una orquesta de 40 miembros), Aretha  Franklin, t-o-d-o-s; incluyendo algunos blancos como Bowie o Elton John, que se arrodillaron para salir en él.

Y finalmente 3) Los bailarines. Soul Train era tan popular que sus bailarines terminaron convertidos en estrellas por derecho propio. O quizás funciona al revés: los bailarines, el formato de público anónimo meneándose en el plató, hicieron célebre a Soul Train.

 

El bailar haciendo pasillo -hoy común, casi obligatorio, en todas las bodas negras- surgió en el programa, y allí se forjaron algunas estrellas con futuro en otros campos (como la muy  frágil Rosie  Pérez). 

Soul Train no escatima crítica, especialmente al considerar  que Cornelius  y su show nunca supieron aceptar al hip hop (Kurtis  Blow  admite  que  el  desdén del presentador casi le hunde), pero también ensalza como se merece a uno de los íconos televisivos de la negritud USA. Soulies, funkeros, moddybodys, hiphoppers y todas las hierbas de inclinación soulera: no se la pierdan. Fue el viaje más rifado de América.

Y  qué bailes, Dios mío.